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Revenir Google Play (se abre en otra ventana)
Sendero entre árboles altos que se pierde hacia una luz al fondo del bosque
Icono de Revenir: un mandala con el nombre de la app en el centro

Vuelve al presente

Revenir es un recordatorio de atención plena para Android. Suena cada cierto tiempo para que vuelvas al momento en el que estás.
Gratis, sin cuenta y sin conexión a internet.

Descargar gratis en Google Play (se abre en otra ventana) Ver cómo funciona

Muy pronto también en la App Store, para iPhone y iPad.

  • Gratis para siempre
  • La app no recoge nada
  • Sin anuncios
  • Sin cuenta ni registro
  • Funciona sin internet
El nombre

Qué significa Revenir

Revenir es una palabra francesa que significa volver, regresar, venir de nuevo. No es arriver, llegar a un sitio nuevo: es volver a uno en el que ya has estado.

El nombre describe lo que hace la app. La atención se va sola decenas de veces al día, y eso no es un fallo: es lo normal. Lo que se practica no es mantenerla, sino recuperarla. Por eso el nombre está en infinitivo y no lleva número: no es «vuelve una vez», es volver cada vez, sin llevar la cuenta.

Ninguna app puede sostener tu atención por ti. Lo que hace Revenir es avisarte, para que vuelvas a elegir dónde la pones.

Luz de primera hora entrando entre los troncos de un bosque
Pasarela de madera sobre un lago que apunta hacia el sol naciente

Sin sesiones ni rachas.

Qué hace

Un recordatorio de mindfulness, no una app que te reclama

La mayoría de apps de meditación quieren que pases tiempo dentro de ellas. Revenir está pensada al revés: se configura en dos minutos y después no hay que volver a abrirla. El aviso llega solo.

Intervalo fijo o aleatorio

Elige un intervalo fijo de 1 minuto a 2 horas, o deja que llegue en un momento imprevisible entre un mínimo y un máximo. Lo aleatorio evita que la mente anticipe el sonido.

El sonido que quieras

Cualquier archivo de audio de tu móvil puede ser el aviso: la campana de tu centro, o el cuenco que tienes en casa. Y si prefieres no complicarte, vienen varios sonidos incluidos.

Horas inactivas

Define un tramo en el que no debe sonar —de 20:00 a 9:00, por ejemplo— y la app ni siquiera despierta el móvil durante ese rato.

Pausa cuando lo necesites

Una reunión, un cine, un viaje. Detén los avisos de 1 a 24 horas y se reanudan solos. También puede callarse si el móvil está en silencio o en modo avión.

Puntual de verdad

El modo alarma usa las alarmas exactas de Android, así que el aviso llega a su hora aunque la pantalla lleve horas apagada. Y se reprograma solo si reinicias el móvil.

Colores y fondos

Paletas de color serenas, degradados suaves o tu propia foto de fondo.

Luz del amanecer entrando entre los árboles de un bosque
Cómo funciona

Tres pasos y ya está

  1. Elige tu sonido

    Escucha los cuencos incluidos y quédate con el que te siente bien. O trae el tuyo.

  2. Marca cada cuánto

    Cada 30 minutos para empezar. Luego ajusta: cada 15 si quieres más presencia, cada 2 horas si quieres solo un ancla.

  3. Actívala y sigue con tu día

    La app se cierra y el aviso llega solo. Si quieres, la barra de notificaciones te enseña a qué hora suena el próximo.

Ver la guía completa, pantalla a pantalla

Novedades

Si quieres, te avisamos

Solo cuando haya algo que contar: la versión para iPhone, sonidos nuevos, cambios que te afecten. Ni boletines semanales ni recordatorios para que vuelvas a la app: sería lo contrario de lo que hace Revenir.

La presencia

Para qué sirve un aviso repartido por el día

Buena parte del día pasa en automático: conduces un trayecto y no recuerdas ni un semáforo, comes mirando una pantalla y no sabrías decir a qué sabía, mantienes una conversación mientras por dentro ensayas otra. No falla la memoria; es que la atención estaba en otro sitio.

Estar presente no es concentrarse más fuerte ni poner cara de calma: es darte cuenta de lo que estás haciendo y de que eres tú quien lo hace. Se reconoce enseguida cuando ocurre, y dura poco.

Ahí está el problema práctico: la presencia no se sostiene por decisión. Proponerse estar presente todo el día funciona unos segundos, y cuando se va uno ni se entera, porque para darse cuenta habría que estar presente.

Por eso no se sostiene: se recupera. Y para recuperarla hace falta un aviso que venga de fuera, que no salga de lo que estabas haciendo y que llegue cuando no lo esperas. Eso es lo que hace esta app.

Sentarse veinte minutos por la mañana está muy bien, pero deja veintitrés horas y media sin cubrir. Un recordatorio de atención plena repartido por el día llena ese hueco. Sirve para hacer pausas conscientes en el trabajo, para cortar la rumiación antes de que se convierta en ansiedad, para acordarse de respirar y soltar los hombros durante el teletrabajo, para marcar bloques de estudio o como temporizador de meditación por intervalos. No hay una forma correcta de usarla.

Alameda de árboles con las sombras largas del sol de la mañana
Dos manos protegiendo la llama de una vela encendida en la oscuridad

Suena cuando no lo esperas.

Tradiciones

En qué prácticas encaja

Revenir no enseña nada: no hay cursos, ni maestros, ni un método que seguir. Solo avisa cada cierto tiempo, y lo que hagas con ese instante es cosa tuya.

Encaja en prácticas muy distintas porque lo que hace es más simple que todas ellas: un sonido que no pide nada, que llega cuando no lo esperas y que interrumpe el automatismo el tiempo justo para darte cuenta de dónde estabas. Lo que sigue no es una lista de funciones, sino un reconocimiento a quienes llevan siglos usando ese mismo recurso. Empezamos por la práctica que dio origen a la app.

El Cuarto Camino y el ejercicio del stop de Gurdjieff

De aquí salió esta app. La idea original era poder hacer a solas el ejercicio del stop. En el trabajo de Gurdjieff alguien daba la voz de «¡alto!» en un momento cualquiera y todos se quedaban inmóviles tal como estaban, y desde esa postura se observaban a sí mismos. Lo importante no era la quietud, sino que la orden llegaba de fuera y no se podía prever: te encontraba tal como eras un segundo antes.

Sin grupo no hay quien dé la voz. Un sonido en el móvil no es lo mismo, pero conserva lo esencial: llega cuando no lo esperas y no da tiempo a prepararse.

Una vez hecho, dejarlo solo para eso era desaprovecharlo. Un aviso que interrumpe, que no se puede anticipar y que no pide nada sirve igual en cualquier práctica que trabaje la presencia. De ahí el resto de esta página.

Gurdjieff partía de un diagnóstico: el hombre vive dormido. Cree que decide y que actúa, y en realidad todo le ocurre. Ouspensky cuenta en Fragmentos de una enseñanza desconocida cómo intentó recordarse a sí mismo caminando por San Petersburgo y comprobó que podía pasar horas, y días enteros, sin un solo instante de recuerdo de sí. No es que no lo intentara: es que se olvidaba de que lo estaba intentando.

De ahí viene la imagen del despertador. Gurdjieff decía que a un hombre dormido se le puede despertar con un despertador, pero que se acostumbra a él demasiado deprisa y deja de oírlo: hacen falta varios, y que no suenen siempre igual. Esa observación es el motivo de que Revenir permita elegir un intervalo aleatorio: un aviso cada media hora en punto se vuelve previsible en pocos días, y uno que puede llegar en cualquier momento entre veinte minutos y una hora, no.

Conviene aclarar lo que la campana no hace. El recuerdo de sí no es pensar en uno mismo ni hacer inventario de lo que uno siente: es la atención dividida que Gurdjieff describía como una flecha de dos puntas, una hacia lo que estás haciendo y otra hacia quien lo hace, a la vez. Eso no lo provoca un sonido. La campana solo marca el momento; lo que venga después depende de ti.

Hay un segundo uso, más sencillo y probablemente más útil al principio: la observación de sí. Cuando suene, antes de corregir nada, fíjate en dónde estabas, qué postura tenías y qué estabas rumiando. Sin juzgarlo. La mayor parte del trabajo empieza ahí.

Nuestro agradecimiento infinito a los grupos de Gurdjieff que hoy siguen manteniendo viva la enseñanza del Maestro.

Mindfulness y vipassana: la campana de atención plena

La campana de atención plena es exactamente esto. En Plum Village, la comunidad que fundó Thich Nhat Hanh, sonaba varias veces al día: al oírla, todo el mundo detenía lo que estuviera haciendo, respiraba tres veces y continuaba. Con el tiempo empezaron a tratar igual el timbre del teléfono: no lo cogían hasta el tercer tono, y esos dos tonos eran para respirar.

La palabra lo dice: sati, el término pali que traducimos por «atención plena», viene de una raíz que significa memoria y se traduciría mejor por recordar. No es concentrarse más fuerte, sino caer en la cuenta —después de veinte minutos de piloto automático— de que estás aquí y de que esto está pasando ahora.

En un retiro de vipassana el día entero está sostenido por campanas, que señalan la sentada, la comida, la caminata y el silencio. Es una de las razones por las que allí resulta más fácil. Al volver a casa esa estructura desaparece y la práctica se queda sin apoyo. Ese es el hueco que cubre Revenir: no sustituye la sentada de la mañana, la acompaña durante las otras veintitrés horas.

Zen y la campana del zendo

Un zendo funciona con sonido, no con relojes. El han, la tabla de madera, se golpea antes de zazen; la campana abre y cierra la sentada, y otra marca el kinhin, la meditación caminando. Allí nadie mira la hora: la escucha.

Fuera del zendo no hay nada de eso. Dogen dedicó un texto entero a las instrucciones para el cocinero del monasterio, el tenzo, porque insistía en que la práctica no está separada de lavar el arroz ni de fregar un cuenco: la sentada y la vida corriente son el mismo sitio. Sostener eso en un día de trabajo y pantallas cuesta más que sentarse cuarenta minutos.

Un recordatorio repartido por el día es un apoyo modesto para eso, y encaja con la desconfianza del zen hacia lo que se vuelve rutina: la campana no premia, no felicita y no lleva la cuenta de tus días seguidos. Suena y se calla.

Dhikr sufí y las campanas de los monasterios

En el sufismo, dhikr significa recuerdo o mención: la práctica de no olvidar, sostenida por la repetición hasta que sigue ahí mientras uno camina, come o trabaja. La palabra vuelve a ser la misma que en el budismo y en el Cuarto Camino, y no es casualidad: lo que se pierde no es la información, es la presencia.

En los monasterios cristianos el día llevaba siglos partido a golpe de campana —maitines, laudes, vísperas, completas— por un motivo casi idéntico: impedir que pasaran horas enteras sin que nadie levantara la cabeza. El Ángelus sonaba a mediodía para que quien estuviera en el campo se detuviera un momento, y el hermano Lorenzo de la Resurrección escribió un libro breve sobre practicar la presencia de Dios mientras fregaba los cacharros del convento.

Las teologías no pueden ser más distintas y el mecanismo es el mismo: un sonido exterior para que lo interior no se pierda. Si vienes de alguna de estas tradiciones te resultará familiar; si no vienes de ninguna, funciona igual.

Autoindagación: la pregunta de Ramana Maharshi

Ramana Maharshi redujo toda la práctica a una sola pregunta sostenida: ¿quién soy yo? No es una pregunta para contestar —contestarla con un nombre o un oficio es la forma de esquivarla—, sino para sostenerla: girar la atención hacia quien está atendiendo y quedarse ahí.

La dificultad práctica es que la pregunta se disuelve en minutos: uno se propone sostenerla al levantarse y a media mañana lleva horas sin acordarse. Un aviso en un momento imprevisible la devuelve sin que la agenda decida cuándo, y eso importa: si llegara siempre a las once en punto, a las once en punto estarías preparado.

Yoga y vida corriente

Lo que se sostiene sobre la esterilla suele caerse en cuanto suena el teléfono. La parte visible del yoga —las asanas— es la más fácil de llevar a un horario; lo que cuesta es el resto: el pratyahara, retirar los sentidos del ruido, o el svadhyaya, el estudio de uno mismo, que no tienen hora fija porque su sitio es el día entero.

Y está quien no sigue ninguna tradición: quien quiere cortar la rumiación antes de que se convierta en ansiedad, quien lleva ocho horas frente a un portátil y agradece que algo le recuerde soltar los hombros y respirar, o quien llega a las siete de la tarde sin saber en qué se le ha ido el día. Ese uso cuenta igual. No hace falta pertenecer a nada para querer estar presente en la propia vida.

Revenir sirve igual con cualquier práctica, y también sin ninguna. Da lo mismo que lleves treinta años sentándote cada mañana o que hayas empezado esta semana, que tengas maestro y grupo o que vayas por tu cuenta.

El trabajo lo haces tú: nadie puede hacerlo en tu lugar ni acelerarlo, y desconfía de quien te lo venda en un plan de doce semanas.

Lo que aporta la app es el aviso. Suena cuando no lo esperas, te encuentra distraído y marca el momento de volver. Es poco. Repetido veinte veces al día durante un año, deja de serlo.

Por eso es gratis, y lo será siempre. Nos parecería raro cobrar por esto.

La luna sobre un mar en calma, con su reflejo trazando una línea de luz

Varias veces al día, cada día.

Hazla tuya

Sonido, fondo y frase propia

Vas a oír este sonido muchas veces al día durante mucho tiempo, así que conviene elegir uno que no canse. Hay quien prefiere un cuenco largo que se apaga despacio y quien prefiere un golpe seco y breve.

Vienen varias incluidas, todas dentro de la app: no se descarga nada y no se transmite nada. Suenan por el canal de alarma, así que se oyen aunque el móvil esté bloqueado.

Usa tu propio sonido

Puedes usar cualquier archivo de audio que tengas en el móvil: la campana de tu centro grabada con el propio teléfono, el cuenco que tienes en casa, un fragmento de música o el gong de un reloj.

Importa más de lo que parece: si ya asocias un sonido concreto a tu práctica, esa asociación hace sola una parte del trabajo.

Android te muestra su propio selector de archivos y solo nos concede acceso al archivo que marques. Ni siquiera pedimos permiso general de almacenamiento.

Fondo de pantalla y paletas de color

La pantalla principal puede llevar una foto tuya: tu sitio de práctica, un paisaje o la montaña donde estuviste el verano pasado. Se ajusta sola y se queda detrás de los controles.

Si prefieres algo más neutro hay varios degradados incluidos, y también puedes dejarla sin fondo.

Y hay varias paletas de color serenas. El tono de esta web es una de ellas, por si te lo quieres llevar al móvil.

Tu frase bajo el logotipo

Bajo el logotipo puedes poner una frase corta tuya: la que te repitas o la pregunta con la que estés trabajando. Aparece cada vez que abres la app, y si la dejas vacía no se muestra nada.

Notas, solo en tu móvil

Hay un acceso a Notas en la pantalla principal: una hoja en blanco y nada más, sin listas, etiquetas, fechas ni recuento de palabras. Para apuntar lo que quieras cuando suene el aviso: dónde estabas, qué has observado o una frase que has leído.

Se guardan solo en tu móvil, en su propio archivo. La app no tiene forma de sacarlas de ahí: no pide permiso de internet.

También puedes apuntarte a las novedades para enterarte de la versión para iPhone y de lo que vaya saliendo.

Nada de esto sale de tu teléfono. La foto que elijas se queda donde está, el sonido también, las notas también, y todo desaparece si desinstalas la app.

Amanecer rompiendo sobre unas montañas oscuras, con niebla en el valle

Ni cuenta, ni datos, ni internet.

Nuestro compromiso

La app no recoge datos ni se conecta a internet

Esto no es una promesa que dependa de nuestra buena fe: lo impide la propia app, por cómo está hecha. Puedes comprobarlo tú en la ficha de Google Play, en el apartado de permisos.

  • La app no tiene permiso de internet. Android no se lo concede porque no lo pide. Sin ese permiso, es técnicamente incapaz de enviar nada a ningún servidor, ni nuestro ni de nadie.
  • No pedimos ni un permiso de más. Solo notificaciones, alarmas exactas, volver a programarse tras un reinicio y despertar la pantalla el instante en que suena. Ni cámara, ni micrófono, ni contactos, ni ubicación, ni almacenamiento salvo que tú elijas un sonido o un fondo tuyo.
  • Tus ajustes viven en tu móvil. El sonido, los intervalos y las horas inactivas se guardan en las preferencias locales y se borran al desinstalar. No hay cuenta, no hay copia en la nube, no hay identificador.
  • Esta web no usa cookies. Sin analítica, sin píxeles, sin fuentes externas, sin un solo script de terceros. Por eso no te sale un aviso de cookies: no hay nada que consentir.
  • La lista de novedades es lo único que recogemos, y solo si te apuntas. Correo, y nombre si te apetece escribirlo. Se guarda en nuestro propio servidor, sin ninguna plataforma externa de por medio y sin cookies. No se cede a nadie, no se usa para otra cosa y puedes borrarte cuando quieras.
  • Gratis y sin anuncios, siempre. No hay versión premium, ni suscripción, ni funciones bloqueadas. Queremos ayudar a quien quiere meditar y estar presente; ese es todo el modelo de negocio.

Leer la política de privacidad completa (se abre en otra ventana)

Dudas

Preguntas frecuentes

¿Revenir es gratis?

Sí, y lo seguirá siendo. No hay versión de pago, ni suscripción, ni funciones bloqueadas, ni anuncios. Queremos ayudar a la gente que quiere meditar y estar presente, y eso no debería costar dinero.

¿Recoge algún dato personal?

La app, ninguno: ni siquiera pide el permiso de internet en Android, así que técnicamente no puede enviar nada a ningún sitio, y tus ajustes y tus notas se quedan en el móvil y desaparecen al desinstalarla. Lo único que recogemos es el correo de quien decide apuntarse a las novedades, que es voluntario, se pide con una casilla aparte y se puede deshacer cuando quieras.

¿Qué permisos necesita la app?

Solo los imprescindibles para que un aviso suene a su hora: notificaciones, alarmas exactas, reprogramar los avisos tras reiniciar el móvil y mantener la pantalla despierta el instante en que suena. Ni cámara, ni micrófono, ni contactos, ni ubicación, ni internet.

¿Funciona sin conexión a internet?

Sí. Todo ocurre dentro del móvil: los sonidos vienen incluidos en la app y los avisos los programa el propio sistema Android. Puedes tener el móvil en modo avión y sonará igual.

¿Cada cuánto puede sonar?

Puedes elegir un intervalo fijo entre 1 minuto y 2 horas, o un intervalo aleatorio entre un mínimo y un máximo. El intervalo aleatorio evita que tu mente se acostumbre y anticipe el sonido, que es justo lo que se busca en la práctica de atención plena.

¿Puedo evitar que suene de noche o en una reunión?

Sí. Las horas inactivas silencian un tramo del día completo, por ejemplo de 20:00 a 9:00, y el botón de pausa detiene los avisos de 1 a 24 horas. También puedes decirle que no suene si el móvil está en silencio o en modo avión.

¿Esta web usa cookies?

No. Esta web no instala cookies, no lleva analítica, no carga fuentes ni scripts de terceros y no hace ninguna petición fuera de revenir.es. Por eso no verás un aviso de cookies: no hay nada que consentir.

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Cómo colaborar

Revenir la usa gente con prácticas muy distintas, y cada una detecta cosas que a nosotros se nos escapan. Si echas algo en falta, si algo te estorba o si no funciona bien en tu móvil, escríbenos.

La app es pequeña y la mantiene poca gente, así que una sugerencia concreta puede acabar en la siguiente versión en cuestión de días.

  • Sonidos. Si tienes una campana, un cuenco o una grabación con buena calidad y quieres cederla para que la use cualquiera, la incluimos encantados. Con tu nombre si te apetece, y sin él si prefieres.
  • Cómo la usas. Qué intervalo, en qué momentos del día, para qué práctica, qué te funciona y qué no. Es lo que mejor nos ayuda a decidir qué añadir y, sobre todo, qué no añadir.
  • Traducciones. La app y la web hablan diez idiomas, y no todos con la misma soltura. Si en el tuyo hay una frase que chirría, dilo. Y si te manejas en uno que todavía no está, hay hueco.
  • Fallos. Especialmente si tienes un Xiaomi, un Huawei, un Samsung o un Oppo: son los que más agresivamente matan las alarmas en segundo plano y los que peor podemos probar por nuestra cuenta.
  • Lo que no se nos ha ocurrido. Muchas veces la mejor idea viene de alguien que lleva veinte años en una práctica que nosotros no conocemos.

Escríbenos a hola.quitar-esto@revenir-nospam.es. Contestamos siempre.

No hay formulario, ni foro, ni cuenta que crear. No queremos venderte nada ni pedirte que compartas nada: solo que la app funcione bien para quien la use.

Dos manos protegiendo la llama de una vela en la oscuridad
Pasarela de madera entre juncos que lleva hacia el sol del amanecer

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